¿Cómo liberarte de las ataduras del pasado?

Facebook
Twitter
LinkedIn
Tumblr
WhatsApp

Hazte la siguiente pregunta ¿Hay seres humanos malos? Tómate un momento para pensarlo… seguramente estás pensando que sí los hay. Ahora pregúntate ¿si hay seres humanos malos, será que ellos nacieron malos? Seguramente tu respuesta será: No. Y es que no existen los bebés malos; los niños en esencia son buenos, fácilmente perdonan, son espontáneos, nada les da pena, se asombran con pequeñeces y fácilmente logran conectarse con su felicidad. Sin embargo en algún punto de su existencia empezaron a convencerse a sí mismos, que eran malos, o que tenían rabia o que debían vengarse o simplemente que no eran lo suficientemente valiosos.

¿Y esto cómo pasó? Bueno, desde niños empezamos a tener experiencias complejas que nos generaron miedos y a su vez esos miedos sembraron en nuestra mente creencias que evolucionaron con el tiempo, como una verdad absoluta para nosotros, es decir, se convirtieron en nuestros paradigmas de vida, directrices mediante las cuales actuamos y nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

Ahora hazte la pregunta más importante, ¿Cuáles son los paradigmas inefectivos en tu vida? ¿Qué te dices a ti mismo que eres? “soy tímido” “exploto con facilidad” “soy celoso” “no perdono fácilmente” “el que me la hace me la paga” “no tengo paciencia”. ¿Cuáles son esos comportamientos inefectivos, que das por sentado que tú tienes y que por lo tanto crees que definen lo que tú eres?   

La buena noticia es que tú no eres esos rótulos que has decidido ponerte, tu eres en esencia: AMOR. Debes volver a las inmensas virtudes que desde que eras un bebé has tenido: Liderazgo, seguridad, paciencia, ternura, amor propio, perseverancia, disfrute de la vida, y conectarte con ellas, para atraer a tu vida experiencias de plenitud, abundancia y libertad. Puesto que de no hacerlo y mantener los paradigmas derivados del miedo, la sensación de carencia o la percepción de desamor, seguirás atrayendo a tu vida experiencias de enfermedad, infelicidad y estancamiento. Hoy puedes decidir ser una mejor versión de ti mismo y empezar tu trabajo de sanación interior. ¿cómo? Aquí te comparto algunos pasos para liberarte de loa hábitos que te están lastimando a ti y/o a las personas que te rodean.

  1. IDENTIFICA EL COMPORTAMIENTO INFECTIVO.

El primer paso será identificar esos comportamientos o actitudes negativas que predominan en tu vida. Haz un paneo de tu existencia, reconoce aquellos comportamientos que tienen su raíz en el amor, es decir tus principales virtudes y también reconoce aquellos que se desencadenan de los miedos. Cuando sentimos temor, reaccionamos de forma inadecuada, he aquí algunos ejemplos de los comportamientos derivados del miedo:

  • Miedo a fallar: perfeccionismo, auto exigencia, inflexibilidad, normatividad, rigidez.
  • Miedo al abandono: posesividad, control, celos, apego afectivo, baja autoestima.
  • Miedo al rechazo: inseguridad, timidez, pasividad, apatía, desinterés.
  • Miedo al fracaso: prepotencia, egolatría, materialismo, variabilidad, manipulación.
  • Miedo a equivocarse: sobre análisis, rigidez, frialdad,racionalidad extrema, dificultad para asumir riesgos.
  • Miedo al dolor: Superficialidad, desconexión de las emociones, evasión.
  • Miedo a verse débil: agresividad, imposición, dominio, apego a la razón, orgullo.
  • Miedo al conflicto: Pasividad, permisividad, complacencia, indiferencia.

2. IDENTIFICA LA RAIZ DEL COMPORTAMIENTO INEFECTIVO.

Después de identificar esos comportamientos anclados a los miedos, será importante descubrir las experiencias de tu pasado que los propiciaron. Es decir, las situaciones específicas, las personas, los eventos que te llevaron a convencerte que eras así. Pregúntate: ¿Por qué eres cómo eres? ¿Qué te llevó a adoptar esas actitudes y comportamientos? ¿Dese qué momento empezaste a comportarte de esa manera?

Nuestra infancia y las personas que nos criaron fueron transcendentales en este proceso. Muchos de nuestros comportamientos son moldeados por nuestros padres o cuidadores, o heredados de nuestros antepasados. Copiamos las formas de ser y de pensar. También es posible que hayas sufrido maltrato, escasez o abusos que marcaron tu forma de concebir el mundo y de relacionarte.

Si alguien en tu infancia te exigía demasiado es posible que en la actualidad te exijas a ti mismo demasiado. Si alguien te convenció que no servías para nada, es posible que hoy, por más que te esfuerces, no logres alcanzar tus metas. Si alguien te abandonó o murió cuando tú le identificabas como proveedor de afecto o seguridad, es posible que hoy tengas una sensación de soledad o miedo a perder a quienes amas. Si alguien te abusó o lastimó, es posible que hoy no confíes plenamente en las personas o no te sientas lo suficientemente valioso o bueno.

Puedes escribir en un diario el resumen de tu vida, las personas que te marcaron, las experiencias trascendentales, las relaciones amorosas, las enfermedades, los duelos, entre otros. Si no recuerdas muy bien tu pasado puedes investigar, preguntarle a tus familiares y conocidos o realizar ejercicios de introspección donde a través de relajación guiada, puedas descongelar los recuerdos, para poder sanarlos y lograr vencer los miedos heredados.

3. SANA EL PASADO

Después de tener claridad sobre la raíz de tus comportamientos, es importante que sanes el pasado, te perdones y perdones. El perdón es un regalo para ti, para tu paz interior, puesto que mantener la rabia y el resentimiento, te condena a una vida de tristeza, soledad y rabia contenida, que sale desenfrenada por pequeños desaciertos, impactando y lastimando a quienes ni siquiera tienen que ver con el asunto.

Albergar la ira en tu interior te enferma, te llena de molestias, se refleja en dolores en tu cuerpo, tensión muscular o baja en las defensas. Es posible que tu mente quiera convencerte que ya sanaste, pero ten cuidado, porque puede ser que tu miedo a enfrentar el pasado, no te permita resolverlo. Los indicadores para tener la certeza que ya sanaste son:

  • Puedes recordar la situación y hablar de ella sin sentir dolor o rabia.
  • Logras transformar el comportamiento anclado a esa situación.
  • Te relacionas con los demás desde tu paz interior.
  • Identificas la enseñanza o el para qué de esa experiencia.

Para realizar el ejercicio del perdón, encuentra una persona en quien confíes y que te apoye en este proceso de liberación y descárgate, cuéntale todo como salga, no midas las palabras ni las lágrimas, lo importante es que lo saques de tu interior, porque adentro definitivamente duele más. Si no quieres decírselo a nadie, escríbelo en una hoja, sin pensar y sin releer, plasma la rabia, la culpa y el dolor en el papel y luego quémalo. También puedes buscar a la persona que te hizo daño o con quienes te sientes culpable y si te parece prudente, es posible y encuentras el valor, enfréntala y exprésaselo, después de ello sentirás un alivio y la sensación que te quitaste un peso de encima.

Para reafirmar tu perdón, envíale bendiciones a esa persona que te hizo daño, repite conscientemente: “Puedo ver la divinidad en ti, te agradezco la experiencia vivida, te bendigo”. Ten claro que perdonar no significa permitir. Saca la rabia y el dolor de tu corazón y si es necesario, toma distancia. Es posible que digas: “Yo te perdono, te acepto y te comprendo, pero no quiero estar más contigo, porque lo que quiero y  merezco, no está contigo, yo merezco estar en paz, merezco ser feliz”.

Sanar y liberarte de las cargas emocionales, te lleva a vibrar en una frecuencia de amor y libertad, y de esta forma atraes a tu vida personas con la misma frecuencia vibratoria, además de atraer también abundancia y prosperidad.

4. CONSTRUYE AFIRMACIONES EN POSITIVO

Empieza a construir afirmaciones positivas sobre ti, decretando tu paz interior, tu liderazgo, tu felicidad. Y aquí son válidos todos los ejercicios de visualización creativa. Puedes por ejemplo, crear una cartelera con dibujos o imágenes de todo lo que quieres para ti, tanto material como espiritual. Puedes realizar una lista de todo lo que deseas, Puedes en un cofre guardar frases e imágenes positivas. Es importante que las afirmaciones que construyas sean en positivo y que estén redactadas en presente, como si ya hubieras alcanzado el objetivo, por ejemplo: “soy paciente”, “soy merecedor”, “soy bella y feliz”, “soy prospera”, “tengo un negocio exitoso”, “tengo una pareja que amo y me ama”, “tengo una casa cómoda”, etc.

Y el secreto para que tengas éxito en este tipo de ejercicios es que mantengas la firme creencia que es verdad, que es una realidad para ti, pero sobretodo que mantengas emociones adecuadas, sintiendo felicidad genuina cada vez que repases tus ejercicios, como si ya hubieras conseguido y adoptado todo lo que sueñas.

5. CONÉCTATE CON TU ESENCIA DE AMOR.

Adopta nuevos comportamientos efectivos, que te mantengan conectado a tu esencia de amor y toma consciencia de las veces que nuevamente aparecen aquellos inefectivos y las situaciones que por lo general los detonan. Y en ese momento de una forma premeditada, detente y conéctate con tu esencia de amor. Si estás explotando de rabia, detente y repite “Yo controlo mis emociones y elijo estar en paz” respira, cálmate y tómate el tiempo necesario para retomar la conversación o tu quehacer desde la calma.  Al final del día repasa el momento, reflexiona qué hizo que estallaras, qué desencadenó el comportamiento infectivo, qué pudiste hacer mejor y la próxima vez ya sabrás desenvolverte mejor. Cuando logres dar pasos en avance de tu proceso, felicítate y di: “SÍ SOY ESENCIA DE AMOR” o “SÍ ME AMO” o “SÍ SOY LIDER DE MI VIDA”. 

Sincroniza tus acciones con tus deseos y anhelos; es decir empieza a adoptar nuevos comportamientos positivos de forma consciente, que te acerquen a las metas que te propongas. Arriésgate a hacer cosas que antes no creíste posibles, haz cambios en tu vida, renuévate. Puedes por ejemplo: cambiar tu look, empezar a leer más, inscribirte en nuevos cursos, realizar un viaje, empezar a ahorrar, hacer ejercicio o un deporte nuevo,  relacionarte con personas que realmente aporten a tu vida, ser más agradecido, probar comidas nuevas, sacar de tu casa todo aquello que no usas o que ya no disfrutas, hacer obras de servicio, donar tu tiempo, entre muchas otras actividades que te hagan salir de tu zona de confort y que te lleven a apasionarte por lo que haces y a cumplir tu propósito de vida. 

Cree en tu grandeza, cree en ti y ámate, infinitamente.    

Facebook
Twitter
LinkedIn
Tumblr
WhatsApp

Add comment

Your email address will not be published. Required fields are marked