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Claro que todos los padres queremos que nuestros hijos cumplan todos sus sueños y sean absolutamente felices, pero esto no quiere decir que deban ser perfectos o cumplir con las a veces, altas expectativas que tenemos sobre cómo deberían ser, hablar, relacionarse y demás. Pareciera que tuvieran que encajar en un modelo de hijo perfecto, tras múltiples demandas y exigencias que coartan la libre expresión y personalidad de los niños. ¿Quieres hijos perfectos o felices? Si la respuesta es felices, este blog es para ti y voy a compartirte cinco tips para que tú, como padre o madre, puedas lograr fortalecer en tus hijos su confianza, autoestima y liderazgo. 

  1. Inspíralo con una actitud proactiva: 

Utiliza cada situación cotidiana para enseñarle a tu hijo, valores y actitudes positivas. Quizás debas empezar a construir algunas afirmaciones y repetirlas constantemente frente a tu hijo. Sin volverlas un discurso, simplemente aplicándolas para ti, con el propósito que él o ella te escuche y pueda tener el mejor referente posible: La persona que más ama.  

Estas afirmaciones pueden ser: “Soy feliz y afortunado/a” “Doy lo mejor de mí”, “Confiemos, todo lo que pase será perfecto”, “soy capaz, puedo lograrlo”, “Puedo controlar mis emociones”. Por supuesto que a estas frases deben acompañarse de una actitud acorde que permita al niño o niña, corroborar y reafirmar estos paradigmas.  

  1. Utiliza una comunicación asertiva 

La comunicación con tu Hijo/a debe ser respetuosa, así como tú quieres que se dirija a ti. Debes tener en cuenta que más que las palabras, los tonos de voz y los gestos van a ser fundamentales a la hora de enviar un mensaje. Utiliza palabras sencillas, háblale despacio y con claridad. No los presiones porque no hablan mucho, más bien motívalos, para ello; no los bombardees con mil preguntas ¿cómo te fue? ¿Qué hicieron? ¿Quiénes estaban? ¿Qué dijeron? Este interrogatorio puede bloquearlo. Mejor utiliza la técnica de hacer eco en sus palabras, por ejemplo: 

Cuando te diga: “me gusto la comida que preparamos”  

Tú le dices: “comida” 

Seguramente él dirá: sí, una comida con frutas 

Tu nuevamente repite: “frutas” 

Quizás el dirá: si mami fruta y chocolate. 

Esto puede ayudarle a desenvolverse y a conectarse con sus recuerdos. Trata de no interrumpir, escúchale con atención, esto quiere decir míralo a los ojos, dirige tu cuerpo hacia él/ella. Alcanza su estatura y mantente en una postura abierta y receptiva. 

  1. Ponle tareas acordes con la edad.  

Los niños son capaces de realizar muchas actividades según su edad y esto definitivamente les  ayudará a fortalecer su disciplina, compromiso y dedicación, que más adelante podrá aportarles fortaleciendo su liderazgo y su poder de decisión, en relación al logro de sus sueños y anhelos. Dales la oportunidad de hacerse cargo de algunas tareas en la casa, que puedan cumplir sin ponerlos en peligro o sobre-esforzarlos.   

Algunos ejemplos de tareas sencillas por edad son: De 2 a 4 años: comer solo, ordenar sus juguetes, regar las plantas, llevar la ropa sucia al canasto. De 4 a 5 años: vestirse sin ayuda, doblar su ropa, asearse solo, llevar sus platos a la cocina (plásticos). De 6 a 7 años: hacer su cama, organizar su escritorio, preparar su maleta del colegio, colocar la ropa en su armario.  De 8 a 9 años: bañarse sin ayuda, preparar platos sencillos como emparedados y pancakes (con supervisión), encargarse de alimentar a la mascota, retirar la mesa. De 10 a 11 años: Limpiar su habitación, barrer y trapear el suelo, ayudar con los hermanos menores (no quiere decir dejarlos bajo su cuidado). Más de 12 años: Sacar la basura, hacer pequeñas compras (con acompañamiento) coser botones, cocinar platos más elaborados.    

Para lograr esto no solamente los chicos tendrán que poner de su parte, también tú debes hacerlo. Será necesario que como padre, madre o cuidador, te dediques a enseñarles primero como es la forma de hacerlo correctamente sin asumir que ellos deben saberlo ya. Además es importante que tengas mucha paciencia, es decir permíteles equivocarse, evidentemente no quedará muy bien a la primera, ni tampoco a la quinta vez, por ello tu compañía es absolutamente necesaria, animándole, elogiándole, diciéndole que si es capaz y que cada vez lo hace mejor. 

  1. Pasa tiempo de calidad a su lado 

Pasar tiempo de calidad no es simplemente estar en la misma casa o en el mismo cuarto. Es realmente compartir momentos que te permitan conocerle, saber sobre sus gustos y pensamientos. Hacerle sentir que es divertido, creativo, capaz, espontáneo, alegre, entre otras cualidades, que puedes reforzar mientras se divierten juntos. Hay muchas actividades que pueden realizar, sin necesidad de salir de casa o gastar mucho dinero.  

Por ejemplo pueden crear historias, mientras inventan elementos para sumarle, improvisando una buena trama y final, incentivando la creatividad. Otra actividad divertida es elaborar cartas mutuamente (escritas y/o con dibujos) y después compartirlas, fortaleciendo el vínculo afectivo. Una idea que les resulta sumamente divertida es realizar recetas sencillas donde el niño o niña participe de una forma segura. O simplemente recurre a sus juguetes, de manera creativa y divertida. El secreto para realizar este tipo de actividades, es que tú también te conectes con tu niño/a interior y logres disfrutarlo e inclusive recargarte de energía, de una forma descomplicada y libre.     

  1. Prográmalo para el éxito 

Cada que puedas afírmale las cualidades que tu hijo/a posee, pero también aquellas que percibes que necesita fortalecer. Utiliza cada momento para repetírselo de una forma concisa y con cierto aire a despreocupación. Los largos discursos no funcionan con los niños, ya que ellos tienen cortos momentos de atención y dejan de escuchar, por ello simplemente utiliza frases cortas y en positivo. Acto seguido cambia de tema o pregúntale por su serie de televisión favorita o un tema de su interés, para que tu hijo/a no ponga en duda lo que le estas afirmando, sino que a nivel cognitivo empiece a aceptarlo. 

Algunos ejemplos de frases positivas pueden ser. “Tú eres una niña tranquila”, “tú eres un niño seguro”, “tú eres súper inteligente”, “me encanta que seas tan creativo”, “eres un gran líder”. Utiliza los momentos que espontáneamente dejan entrever estas cualidades para reforzarlas diciéndoles: “¡viste! Es que tú eres muy…”. También utiliza aquellas veces donde se equivocan, por ejemplo diciendo una mentira, aprovecha para reforzar en el/ella lo positivo, diciéndole: “amor, eso que dijiste es una mentira y tú eres un niño honesto y bueno”.  

También puedes utilizar esos momentos que estas cerca al niño/a, pero hablando con un tercero y empezar a elogiar a tu hijo, ten por seguro que él/ella o su subconsciente están escuchando atentamente. Otra forma de programarlos es mientras los acompañas para dormir, en ese momento que están a punto de quedarse profundamente dormidos, empieza a decirle todo lo positivo que se te ocurra: “eres maravilloso, capaz, inteligente, te amo tanto, gracias por llegar a mi vida, vas a lograr todo lo que te propongas, eres feliz y amado”. 

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