Partamos de la base que hablaré de una relación sana con un hombre que ya está proyectando un sentimiento positivo y no de una situación obsesiva traumática o tormentosa, en la que pretendes que él se enamore de ti, como un milagro. Si se tratara de algo así, las claves serían otras.
Es cierto que tanto hombres como mujeres tenemos un lado femenino y un lado masculino, pero también es cierto que el común de las damas tiene unas características típicas que cultural, social y genéticamente parecen haberse ido desarrollando de generación en generación. Igual sucede con los caballeros, han sido concebidos, criados, formados y retados, cultivando en ellos una serie de factores típicos.
En mi experiencia como terapeuta, a lo largo de más de 26 años y muy apoyada en excelentes obras de autores que también han analizado información de sus pacientes, he podido ir recopilando estas claves que hoy presento como ENAMÓRALO, SECRETOS PARA MUJERES. Espero que éstas ayuden a mis compañeras de género a mantener viva la llama en los corazones de sus amados.
Primer clave: NO SE CONFUNDA, LOS HOMBRES SI TIENEN SENTIMIENTOS: A los hombres se les ha educado como súper héroes; en muchos hogares se les daban mandatos como: Los hombres no lloran, Los hombres son fuertes, a los niños no se les debe consentir porque se dañan, los hombres en la cocina huelen a rila de gallina, etc. De igual manera se les entregó de manos de generaciones anteriores, el rol de único líder quien debía encontrar la solución a todos los problemas, desde un grifo botando agua hasta la hipoteca que ponía en riesgo la casa. Esto ha llevado a la gran mayoría de caballeros a construir una coraza dura, inexpresiva, más racional que sentimental. Sin embargo, debajo de ella, hay un corazón en esencia, igual al femenino; sensible, deseoso de ternura, que lo hará responder bien a los mimos, cuidados y expresiones afectuosas hasta el punto de poder volverse como un niño chico. Para que suceda así, es necesario darles amor y ternura sin factura de cobro, sin quedarse mirándolos fijamente después de una caricia a ver cómo la van a pagar o cómo van a reaccionar. Al hombre debe dársele sin expectativa, con total aceptación de su forma. No hay nada que los haga más sensibles que los tratemos amorosamente, pero desprendidas de la expectativa de retribución inmediata, respetando su coraza. Es así como salen de ella, sin prevenciones, listos para dar y recibir amor y ternura, a borbotones.
Segunda clave: RECONÓZCALES LO BUENO QUE HACEN Y DESARROLLE TACTO PARA LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA:
Recuerda, los han criado como súper héroes. Haz que se sienta así, valora sus cosas buenas. No le critiques destructivamente ni mucho menos le ridiculices, ni delante de las personas, ni en privado. Muchos hombres son del estilo “Hágalo Usted Mismo”, quieren arreglar ellos lo que se daña en casa y generalmente creen no necesitar los manuales para armar o desarmar las cosas. Anímalo, valora su esfuerzo, halágalo y si algo sale mal, dale ánimo y no le caigas con el látigo. Podrás estar pensando que eso le gusta a hombres y mujeres por igual; es cierto, pero te aseguro que el tema es mucho más crítico en el hombre, quien se siente con el pesado compromiso de responder al traje de súper héroe para solucionarlo todo y sin ayuda. Por ejemplo, es tradición que se piense que el hombre debe ser mayor que la mujer, que debe ganar más dinero que la mujer, que debe ser más alto que ella y en todo, más fuerte. Cuando los dos van en el mismo auto, es él quien usualmente conduce y todo esto conjuga una conciencia social de que es más cómodo para un hombre tener cierta superioridad sobre ella en estos aspectos, aunque finalmente ni importen, ni sean relevantes ni siquiera ciertos. Nosotras hemos contribuido históricamente con esto. De ellos esperamos que conduzcan rápido, pero sin estresarnos, que se parqueen en un solo tiempo, pero sin brusquedad, que sean fuertes, pero también sensibles, que sean acertados en las decisiones, pero que también nos inviten a tomarlas, que nos protejan, pero que igual nos den espacio, que apoyen nuestro desarrollo profesional y económico, pero que vayan siempre más avanzaditos para que nos den gusto, y en general es como si siempre nos salieran a deber. Créanme, es la queja más típica de los hombres; dicen cosas como “Nunca está contenta con lo que hago” “Para ella todo lo mío puede ser mejor” “Se ha convertido en una mamá regañona” “Me siento juzgado todo el tiempo” Y son signos de que puede estarse sintiendo opacado, poco reconocido o con su capa de súper héroe hecha flecos. Si él da el paso a ayudar con las cosas de la casa, dele espacio y valórelo, no esté encima diciéndole que “Así no se pela la fruta del jugo” o que “En esa tabla no se pica la cebolla” o que “Los huevos se baten con tenedor y no con cuchara” (seguramente estás pensado: ¡es verdad! ¡Se baten con tenedor, jamás con cuchara! ¿Y qué importa que artefacto utilice si está cocinando con amor para ti?) Permítele experimentar y aplaude sus intentos. Si su desarrollo profesional y económico es superior al de él, no alardees, no lo evidencies, recibe, acéptalo y disfrútalo sin enredarte en comparaciones o guerras de poder. Al hombre le alimenta el elogio; usa frases como: “Tú siempre resuelves todo” “A tu lado me siento segura” “Me encanta cómo me proteges” “Que bien lo haces” Esto será música para sus oídos que no dudará en danzar románticamente contigo.
Cuarta clave: AYÚDALO A CONOCERTE Y A HACERTE FELIZ
Si pides clara y adecuadamente lo que anhelas y él te lo niega, ya sabrás que ahí no encuentras lo que deseas; pero si le importas, te agradecerá que le pidas lo que quieres en vez de reclamarle, reprocharle, culparle y condenarlo por no adivinar tus deseos y satisfacerlos tal como los piensas y justo en el momento en que aparecen en tu mente. Recuerda: la mejor manera de pedir es dando. Pide desde el dar y hazlo claramente, no esperes que te lea entre líneas o que interprete tus sátiras. Los hombres suelen ser literales. No digas “tengo sed” pide un vaso con agua, no pongas trampas para analizar si entiende lo que pides o no, ni mucho menos uses la eterna margarita de: “Si lo hace me quiere, si no lo hace, no me quiere, me quiere mucho poquito o nada…”
Si le das información de manera amorosa y clara sobre lo que deseas, dará mucho más de lo que esperas, hasta el punto de volverse experto en ti y ya no necesitar que le recuerdes lo que quieres. Aprenderá a descifrarte con solo mirarte y si recibe tu gratitud y tus premios, aumentará su autoestima y se sentirá confortable seguro y a salvo por triunfar en la dulce tarea de complacerte y verte plena y feliz a su lado.
Quinta Clave: SEDÚCELO, TOMA LA INICIATIVA SEXUAL, HAZLO SENTIR DESEADO A las mujeres nos pusieron esa cruz de que es el hombre quien toma la iniciativa íntima y por eso ellas se duelen esperando que lo haga sin ser conscientes de algo: Si el hombre no percibe interés sexual de su pareja, si no se siente deseado, eso le produce un enfriamiento progresivo asociado a no sentirse suficientemente amado. El hombre se queja del permanente rechazo, de sentirse desplazado por los hijos, por el trabajo, por el teléfono, por el cansancio. Libérate de ataduras, permítete sanar frustraciones del pasado que puedan estar bloqueándote sexualmente, como dicen las abuelas, “quítate las cucarachas de la cabeza” y fluye libre, creativa, seductora, picante. Los hombres necesitan sexo para sentirse amados. El sexo los conecta con su sensibilidad, los lleva a su corazón. Esa descarga de fluidos y emociones es necesaria para abrir su mente, equilibrarse y tomar conciencia de lo que sienten. Cuando no perciben deseo en su amada, cuestionan su virilidad, su vigencia y tendrán dos opciones: ponerla a prueba en la calle o volverse gruñones, secos, parcos, totalmente desconectados del amor.
Sexta Clave: RESPETA SU CUEVA: El hombre necesita silencio para pensar, para procesar su estrés, para liberar el cansancio. Por eso le encanta el televisor, el computador y cualquier pasatiempo que le permita estar en silencio. Es como si en el mundo masculino existiera un cuarto vacío donde no hay que pensar en nada, no hay que hacer nada, no hay que responder nada, solo estar ahí, sin compañía, sin conversaciones, sin interactuar, sin rendir cuentas. Cuando el hombre va a ese cuarto a recargar energía, las mujeres no podemos entender el silencio, por nuestra clarísima necesidad de hablar en cualquier estado emocional, si estamos tristes, si algo nos preocupa, si nos sentimos felices, si no sabemos cómo nos sentimos, si tenemos mucho por hacer o absolutamente nada que nos ocupe. Pero no por ello debemos pensar que el hombre funciona igual. Entre más presión interior, el hombre requiere más silencio, más mutismo, más el estar con él mismo encerrado en una burbuja, en el cuarto de la nada, en el vacío. Es lo que llamamos: LA CUEVA. Respétala, no la invadas, no te metas a la cueva, no toques a su puerta porque entre más lo hagas, él pondrá más seguros y candados. Entiende su silencio, respétalo, no lo tomes personal, no es contra ti, no lo leas como rechazo, es simplemente su necesidad de silencio y espacio y cuando la satisfaga, volverá a ti liberado, agradecido, tranquilo, recargado; seguro de que no recibirá juicios ni cobros por haber visitado su amada cueva.
Séptima Clave: HABLA DIRECTA Y NEUTRALMENTE
Definitivamente abordar temas emocionales no es una de las mayores experticias de los hombres, así que haz que le sea más fácil. De lo contrario evitará a toda costa esos diálogos donde las mujeres terminan haciendo unos derroches de emociones, reclamos llenos de un sin número de ejemplos y de interminables repeticiones de viejas historias. Necesitas comunicarte desde el centro neutral de tu corazón, no desde el estómago. Enfócate en lo que esperas y deseas de la relación, buscando construir.
Para ello, Evita:
- Los universalismos: No digas “nunca” “jamás” “siempre” “todo el mundo” Estos no son ciertos y agregan al mensaje una sensación de caos insalvable.
- Las afirmaciones en tercera persona: Asume lo que sientes o piensas como algo tuyo y no como una verdad sobre el otro. No digas: “Tú eres parco”. “Tú pareces no tener sentimientos.” Di en cambio: “Me encanta cuando te siento amoroso y me expresas lo lindo que sientes por mí, me gustaría que lo hicieras con más frecuencia”.
- Revivir la historia: Las repeticiones de sucesos pasados o la exageración de ejemplos, nos distraen del objetivo. Si es inevitable traer un tema del pasado, hazle saber que volviste a sentirte mal, pero que tú reconoces lo mucho que han avanzado. Evita hablarlo como el día en que sucedió.
- Hacer un monólogo: No conviertas el diálogo en cantaleta. La palabra comunicación proviene del latín “comunis” que significa: “común”. Es decir que comunicarse es un intercambio de ideas, pensamientos, percepciones, emociones o sentimientos, con el fin de ponerlos “en común” “en acuerdo”
- Hablar en el momento inapropiado: No tiene que ser “ya”, busca el momento y el espacio apropiado para el diálogo.
- Culpar: No hay culpables. Solo dos seres humanos haciendo el esfuerzo de construir con errores y aciertos. No te enfoques en culpar sino en construir.
- El emocionalismo incontrolable: Está bien tener emociones, sin embargo, es nuestro deber saberlas gestionar de manera adecuada tomando conciencia del impacto que éstas generan en nosotros mismos y en nuestra pareja. Evita comunicarte desde la rabia, el miedo o la tristeza para así no caer en el error de victimizarte o agredir.
Para esto funciona el viejo consejo de “No hable en caliente”, tómate tu tiempo, organiza las ideas, decanta las emociones y luego habla para construir habiéndote preguntando cuál es el real objetivo de esta conversación: ¿Destruir o avanzar?
Octava clave: VALORE SU FAMILIA: Valora y crea vínculos de afecto, tolerancia, aceptación y mucho respeto con su familia. Ese cuento de: “Yo me case con usted, no con su familia” es una mentira del orgullo que ha arruinado cientos de relaciones. Valora la familia de tu pareja, respeta la sangre, acércate a las personas importantes para él y abre en tu corazón un espacio de aceptación y de afecto. Nunca esperes suegros perfectos, cuñados perfectos, tíos perfectos, tampoco tú lo eres; brinda lo que deseas para los tuyos y asume el dulce reto de ganar una nueva familia y de que ellos ganen una nueva integrante de su núcleo.
Novena Clave: RESPETA SU ESPACIO: Sin confundir la libertad con el libertinaje, bríndale la maravillosa posibilidad de conservar su mundo mientras construye contigo el mundo de los dos. Un ser humano no debe perder ni su esencia ni su individualidad. A veces las parejas quieren construir en una zona absorbente llena de límites y prohibiciones en la que se genera dependencia, control y sensación de asfixia. Motívale a compartir espacios con sus amigos, con su familia, con él mismo, mientras tú también conservas y alimentas tu individualidad y tu esencia. Así experimentarás la maravillosa sensación de un amor libre y desapegado y el dulce encuentro después de haberse extrañado un poco y haber oxigenado la relación.
Décima clave: ÁMATE A TI MISMA: La mejor manera de que un hombre se enamore de ti es que tú te ames. Bueno, no es la mejor, es la única. Un hombre antes de amar a una mujer, la admira, entonces pregúntate si tú te admiras. Solo si se te valoras podrá ser valorada, solo si te respetas podrás ser respetada. Recuerda que nadie te lastima sin tu permiso. Encuéntrate contigo misma reconócete como la persona más importante que conoces, una creación de Dios a su imagen y semejanza, con toda la luz, amor y felicidad dentro de ti. El romance fundamental, obligatorio, eterno, inaplazable, es contigo misma.
En tu interior están todas las respuestas y todos los personajes del cuento de hadas; está la bruja malvada que te hace dudar de ti y también están la hermosa princesa y el príncipe azul que puede rescatarte.





